Hotels Can Be Handmade
Hotels can be handmade
Donde el diseño cobra vida. Memmo Príncipe Realtrasciende la arquitectura y el interiorismo: es un lienzo vivo, moldeado con delicadeza por un colectivo de artistas y artesanos visionarios cuyas obras conectan con el alma y la elegancia atemporal de Lisboa. Cada elemento, desde las líneas audaces de la estructura hasta las texturas de sus paredes, relata una historia de creatividad, legado e intención.

Samuel Torres de Carvalho
Con una visión magistral de la armonía entre el pasado y el presente, el arquitecto Samuel Torres de Carvalho ha concebido el Memmo Príncipe Real como un icono de discreta sofisticación. Su diseño, de líneas puras, geométricas y de un blanco impoluto, emerge de manera natural entre sus históricos alrededores, ofreciendo una reinterpretación fresca y profundamente respetuosa de la identidad del barrio. Arquitecto portugués nacido en Madrid, es también la mente creativa tras el Memmo Baleeira y el Memmo Alfama.

Carlos Barahona Possollo
Un retrato reinterpretado de D. Pedro V, obra del aclamado artista Carlos Barahona Possollo, recibe a los huéspedes a su llegada, marcando el tono de la atmósfera poética y noble que se respira en el interior. Titulada El Retrato del Eterno Príncipe Real, la pintura toma como referencia el original de Winterhalter de 1854, recreado bajo la mirada distintiva de Possollo. El pintor lisboeta, cuyas obras forman parte de prestigiosas colecciones por todo Portugal, infunde en esta pieza tanto veneración como una sutil contemporaneidad.

Iva Viana
Fusionando técnicas ancestrales con una sensibilidad contemporánea, la escultora Iva Viana dota al Memmo Príncipe Real de una poética táctil. Su fascinación por el estuco artesanal y los métodos de vaciado da vida a los elementos escultóricos que habitan el hotel. Fundado en Viana do Castelo, su taller explora la tensión entre el pasado y la vanguardia, creando piezas de gran riqueza textural que evocan, a partes iguales, la tradición y el futuro.

Miguel Branco
Con un gesto inesperado y de un sutil surrealismo, el artista Miguel Branco viste el Café Príncipe Real con una narrativa visual única. Una serie de 42 obras —una pintura central y 41 fragmentos exclusivos— introduce a un grupo de monos en un comedor ajeno a la presencia humana, invitando a la contemplación serena y al asombro. La obra de gran formato articula el espacio del restaurante, mientras que cada habitación acoge un pequeño eco de la misma historia, tejiendo un hilo conductor que conecta sutilmente todos los rincones del hotel.